Crónicas escritas a mano | NVI Cuenca Pasar al contenido principal
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Crédito; mexicoenfotos.com
Foto(s): Cortesía

Crónicas escritas a mano

Lorena Jiménez

En Tuxtepec ha habido muchos cambios en el sentido social a través del tiempo; esto es, que en 1944 fue un parte-agua debido a que antes de esa fecha, Tuxtepec era un pueblo muy vistoso y lleno de paisajes tropicales, y por sus largas calles como Libertad, 5 de mayo, Independencia y Jesús Carranza, se veían circular carretas jaladas por dos bueyes con su carga de plátano cada una. 

Tuxtepec era conocido como el lugar del “oro verde”, por la riqueza que le daba el sembradío de plátano, siendo la oficina principal ubicada en el espacio inolvidable de la Casa Verde en Libertad y Guerrero, ahí se ubicaba la Fruit Company, oficina platanera.

Tuxtepec en esa época gozaba de un rio cristalino y limpio, lleno de pescadores, que era otra forma de que el hombre tuxtepecano se ganara la vida.

Miles de mariposas de colores, circundaban las casas del pueblo. Por las mañanas y por las tardes, las calles de Tuxtepec se inundaban del colorido de las mariposas, en su mayoría casas con techo de palma, casas con techos de Texas, todas  con un corredor alto donde la familia tuxtepecana o vecinos, se  reunían a celebrar la tertulia diaria, ya sea por las tardes y la noche; era una forma de refugiarse del intenso calor que arropaba al pueblo. En lugar de los ventiladores o aire acondicionado que hoy es común ver en cualquier hogar, la familia usaba los abanicos de palma o un pedazo de cartón con que cada miembro del hogar se soplaba. El medio común, de comunicación que se conectaba al pueblo con otras ciudades, era la radio, objeto imprescindible sobre todo, cuando había un evento importante, como es el beisbol en la serie mundial, o el box de campeonato mundial con los ídolos del momento de nuestro país: el ratón Macías, José Becerra,  El Alacrán Torres, Vicente Zaldívar etc. La gente se amontonaba en la vecindad donde había un aparato de radio, con el fin de regocijarse escuchando los gritos y aplausos del evento deportivo, todos arremolinados al pie del pequeño radio majestic.

El medio para llegar a Tuxtepec era por tren que paraba en La Esperanza del otro lado del río, frente al Paso Real. Se utilizaba la lancha –que hoy todavía da servicio– como transporte para pasar al otro lado, y bajarse en el Paso Real donde se encontraba un amplio malecón, con una agradable vista al río Papaloapan. Otro medio para pasar de un lado al otro del río era la panga, utilizados por los pocos vehículos que llegaban a Tuxtepec en ese entonces, y transportaba la carga pesada que traía el tren para los diferentes comercios.

Donde hoy se ubica el puente caracol, ahí era el otro punto para entrar al pueblo, donde había también una lancha y una panga. En ese lugar Tuxtepec se conecta con el estado de Veracruz, debido a que pueblos hermanos de esa entidad siempre han hecho su comercio con nuestra ciudad; como son las Peñitas, Santa Cruz, Tres Valles, Nopaltepec, y todas las poblaciones situadas al margen del rio Papaloapan.

Tuxtepec fue siempre un pueblo libre de prejuicios; es así que esto se podía constatar cuando en aquellos años los hermanos del estado de Veracruz de la Cuenca del Papaloapan, nos visitaban diario por asuntos familiares, comerciales, o de sana amistad; no se conocía el prejuicio o la diferencia: “de que tú eres de Veracruz, tu perteneces a Oaxaca”; en fin comentarios en esa forma no estaba acostumbrada la gente a decirlo, ya que en la realidad no hay diferencia, porque una misma cultura nos hermana, una misma convivencia nos identifica.