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Campesino

LAS CABAÑUELAS

CRONISTA: ANTONIO ÁVILA-GALÁN.

Hay una sombra en el cielo que saluda; invita a observar los luceros en el giro armonioso del firmamento. Nos dice adiós porque va de pasada, viene del mundo mágico de un infinito. Se percibe un concierto de luces cantándole al año nuevo. Aquí empieza un inesperado ciclo y al instante algo indica que empecemos a contar los momentos grandiosos de nuestra vida, a escuchar el canto del espíritu mayor, que hace florecer una música desvaneciente de la predicción del tiempo; tiempo que ya viene y nos envuelve en el cuerpo inmóvil en que se pierde la sombra: seña que ya empezaron las cabañuelas.

Las Cabañuelas es un fenómeno tan popular, pero que en las grandes ciudades por lo general no conocen a ciencia cierta de que se trata, a qué se refiere la palabra. Vemos que la gente de las comunidades si comprenden este fenómeno y lo utilizan para su bienestar. Los campesinos observan el cielo y sus nubes, sacan en conclusión cual va a ser el clima de todo el año. Hablar de Las Cabañuelas no es hablar de algo científico, sino de una observación cotidiana de la gente del campo, quienes son considerados como expertos, en predecir el clima de cada mes y temporada del año porque con ello se obtiene una buena siembra o cultivo.

Se dice que las personas del campo son las más conocedoras del clima que está próximo a llegar; porque les basta con observar su entorno, contemplar el cielo, hablar en silencio con la luna y estrellas, absorber el inigualable calor del sol en su piel curtida en el campo. Todo ello le da sabiduría y fuerza a estos respetados campesinos. Los abuelos de antaño pregonaban a viva voz, que ellos antes de sembrar o cortar un árbol, primero platicaban con el cielo y comentan: “de allá arriba venimos todos y es de allá mismo, que recibimos los consejos para cultivar el campo de nuestra madre tierra”.

Historiadores afirman que los aztecas aprendieron a pronosticar el clima de los conquistadores –cuestión de enfoque se podría decir–; porque nuestros antepasados mejicas poseían muchos conocimientos desprendido de la naturaleza, y que aplicaban en el ejercicio de embellecer el entorno donde convivían.

Los campesinos en las diferentes comunidades de nuestro país, el 31 de diciembre de cada año, a las 12 de la noche con exactitud; empiezan a observar el cielo, sus estrellas, el paseo de las nubes por el firmamento: hora del inicio del año nuevo. No hay porque perder detalle en ese momento; porque inicia el pronóstico de cada tiempo de los doce meses de recorrido, Las Cabañuelas dan cuenta de ello.

En distintos países son tomadas muy en cuenta estos pronósticos del tiempo; en Argentina le llaman “pinta”, y en España le denominan “témporas”. Estas observaciones en algunos pueblos de tiempo pasados, la usaban los pastores que en época de verano, la utilizaban para vivir en las cabañas cerca de las montañas. Se dicen que de ahí viene el nombre de Cabañuelas.

De acuerdo al diccionario de la Real Academia Española; las cabañuelas son el cálculo popular basado en las observaciones de los cambios atmosféricos en los 12, 18, o 24 primeros días de enero o de agosto, para pronosticar el tiempo durante cada uno de los meses del mismo año.

A los campesinos trabajadores del campo en las comunidades, cuando se les pide una explicación al respecto; suspiran estirados y orgullosos e inician a explicar: la observación se basa en indicadores como las formas de las nubes, la dirección del viento, las características del sol, la luna, las estrellas, el rocío de la mañana, el arcoíris, o el granizo; también el comportamiento de los animales o utilizando como pronóstico de lluvia, cuando a las personas adultas o mayores les duele los cayos o las reumas en sus piernas; es seña que va a cambiar el tiempo.

El pronóstico se inicia en un recuento general de los meses.

El día primero de enero representa el clima de ese mes; el día dos representa febrero, el día tres marzo, el día cuatro abril, el día cinco mayo, el día seis junio, el día siete julio, el día ocho agosto, el día nueve septiembre, el día diez octubre, el día once noviembre y el día doce diciembre. Según sea el clima del día, así va a ser el clima del mes en mención.

A partir de allí, se empieza a contar en forma regresiva: El día trece se inicia en diciembre, el día catorce representa noviembre, el día quince octubre, y en esta forma se sigue la cuenta hasta llegar al día 24 que representa enero.

El día 25 inicia a contarse de dos en dos; por ejemplo el clima del 25 de enero corresponde a enero y febrero; el día 26 es marzo y abril, el día 27 marca mayo y junio, el día 28 julio y agosto; el día 29 septiembre y octubre, el día 30 noviembre y diciembre. Y el día 31 que es el que queda, cada dos horas se cambia de mes en el transcurso del día.

Dicen las personas en las ciudades que todo el clima ha cambiado y que Las Cabañuelas ya no indican lo mismo que antes; pero los campesinos responden; haya cambiado o no el clima, lo cierto es que nosotros miramos al cielo y nos sigue mandando los mandamientos necesarios, para observar nuestro entorno y en esta forma afirmamos, que Las Cabañuelas es un gran fenómeno de comportamiento atmosférico, que sigue dando un buen resultado en la cosecha de cualquier siembra. Y mientras este fenómeno siga indicándonos cuál va a hacer el clima del año; este mundo seguirá de pie arropado por nuestra madre tierra.