Chocolatería con sentido  | NVI Cuenca Pasar al contenido principal
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A Vanderbecken no la mueven las medallas ni los reconocimientos, sino el compromiso con quienes trabajan en las plantaciones y merecen mejores oportunidades.
Foto(s): Cortesía

Chocolatería con sentido 

Redacción

CIUDAD DE MÉXICO.- Es originaria de Bélgica, país famoso por su tradición chocolatera. El destino la llevó por India y después a México para trabajar en ayuda humanitaria, sin resquicios de cacao en su camino. Pero su impulso por ayudar entrelazaría su perspectiva social con el chocolate.

"Llegué a México a vivir cerca de Garibaldi en 1999 y empecé a trabajar con niños de la calle. La idea de trabajar con chocolate surgió porque no quería depender de donativos y propuse crear un taller", cuenta Sophie Vanderbecken. 

"Regresé a Bélgica por un tiempo y mientras trabajaba en una empresa de informática, me capacité con el primo de mi papá, chocolatero, para regresar a formar el proyecto. La ONG lo rechazó, pero yo ya había decidido lanzarme a México". 

Empezó su marca, Le Caméleón, en 2003 con recetas familiares de bombones rellenos, poco después, descubrió el trabajo en las fincas. 

"Mi primera visita a una plantación fue en 2006, en Comalcalco, Tabasco. Había catado chocolates que traía de Bélgica y me di cuenta de que, por origen, había mucha diferencia, después profundicé en las notas derivadas de distintos tipos de cacao y procesos", detalla. 

Aquello marcó el inicio de su carrera como juez chocolatera y fue también el parteaguas en la creación de Xocoteca, un proyecto de identificación de aromas que luego uniría su vocación humanista con sus experiencias de cata.

"En 2010 lanzamos Xocoteca: seleccionamos esencias con las que enseñamos a catar, igual que en La Nariz del Vino. Desde ese momento el concepto chocolate de origen me giraba en la cabeza. 

"Nuestra capacitación es también para que los cacaoteros entiendan de dónde vienen los defectos, puedan mejorar y empoderarse para negociar mejor su producto", explica Vanderbecken.

Sophie ha participado como juez y catadora en el Concurso de Esculturas de Chocolate de la Universidad Londres, en los International Chocolate Awards, en los concursos de la Mujer Cacaotera y Cacao de Oro de FEDECACAO y en la Coupe du Monde de la Pâtisserie.

En 2016, Le Caméléon ganó medalla bronce en la categoría "tabletas de chocolate blanco con sabores", en los International Chocolate Awards. Americas and Asia Pacific Competition, convirtiéndose así en la primera firma mexicana en destacar dentro del concurso.

Comunidad desde el origen

Pero a Vanderbecken no la mueven las medallas ni los reconocimientos, sino el compromiso con quienes trabajan en las plantaciones y merecen mejores oportunidades.

"Me estoy moviendo con instituciones para capacitar cacaoteros en la parte afro colombiana, en una zona indígena de Venezuela y en Putola, Oaxaca. Las condiciones son similares: lugares poco accesibles, sin luz, en medio de la jungla y expuestos a problemáticas sociales. 

"Hay un momento en el que tienes que valorar el panorama completo. Algunas veces las instituciones con las que trabajo me piden que no vaya a ciertos lugares, porque es muy peligroso; aún así, voy por mis propios medios, porque dentro de mí hay un compromiso".

La especialista se define como chocolatier por trabajar con producto terminado, chocolatera por elaborarlo y juez por su trayectoria en cata. Sentido, en todas sus acepciones, es la palabra que mejor define su proyecto.

"Con sentido por trabajar de la mano con el campo, con sentido porque al chocolate lo puedes ver, oler, escuchar..., sentido por el placer de consentirse con una barra de chocolate", describe la fundadora de Le Caméleón.  

La mediocridad no tiene cabida ni en el chocolate ni en ningún lado, dice la chocolatera, quien considera su labor con los productores como un catalizador. Puedo ser muy cruda, admite, pero tengo la satisfacción de ver cómo avanzan los proyectos con los que colaboro. 

"He querido integrar a todos los actores de la cadena y apoyar a las próximas generaciones para asegurar un ingreso justo, darles conocimiento para que tengan mejores resultados, puedan negociar mejor y vivir de eso.

"Mi motivación es crear comunidad y enlaces. También estoy trabajando en proyectos de trazabilidad, reorganizando el taller y preparando una colección de chocolates para honrar 18 personas en el marco de nuestro 18 aniversario, porque al final sin todos los que están alrededor no somos nada", concluye.

Sophie también estará presente en Expopan. Ahondará en qué es el chocolate e impartirá una demostraciones de temperado en el Pabellón de Grandes Chefs.