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Persisten delitos por acoso y hostigamiento sexual por impunidad de la denuncia

Acoso
Foto(s): Cortesía
Lorena Jiménez Salomón

TUXTEPEC, OAX.- A un año de las reformas al código penal en la entidad que endurecieron las sanciones a los delitos de acoso y hostigamiento sexual, continúan persistiendo este tipo de delitos debido a la impunidad de la denuncia, pues el primer obstáculo que se enfrenta en estos casos siguen siendo las instancias donde se reciben las denuncias, pues siempre se cuestiona a las víctimas sobre su forma de ser, de vestir y comportarse.

El abogado penalista, Pablo Mariono Ibañez, dijo al respecto que actualmente el código penal castiga hasta con cuatro años de prisión a quien con piropos, silbido y frotamientos, acose sexualmente a una persona. Lo mismo prohíbe realizar silbidos, expresiones verbales y/o gestuales de carácter sexual; exhibir y realizar tocamientos, roces o cualquier frotamiento contra el cuerpo de la víctima.

Por lo cual el delito se castigará con prisión de dos y hasta cuatro años y multa de 100 a 200 veces el valor de la Unidad de Medida y Actualización, además la pena aumentará hasta en una tercera parte cuando se cometa por dos o más personas, y cuando exista seguimiento y persecución.

Y es que señala que todas las formas y expresiones de violencia sexual son actos abusivos de poder porque no son consentidos por la víctima y tiene como finalidad someter a quienes los enfrentan. Por lo que uno de los problemas frecuentes dentro de la sociedad, es que se confunde el acoso con el hostigamiento.

En el primer caso, explicó que se presenta cuando no hay una superioridad jerárquica entre la víctima y el victimario, en el hostigamiento existe una superioridad jerárquica, por ejemplo en el trabajo o en la escuela.

De manera que es lamentable que cuando las mujeres llegan a hacer denuncias de acoso sexual y hostigamiento sexual, el primer obstáculo con el que se enfrentan es que siempre se les revictimiza en donde se reciben las denuncias porque no creen en sus palabras, reiteró, lo que genera en las mujeres que acuden hacer la denuncia, un bloqueo que no les permite acceder a la justicia.

El hecho de que a las mujeres se les siga culpabilizando es el obstáculo más grande con el que se enfrentan no sólo en las instancias de procuración de justicia sino también dentro de su entorno social. Utilizar la vergüenza pública ha sido la única forma de sancionar a los agresores.